
Manzana, que se devora la seguridad humana.
Donde… en iluminadas noches,
la blanca dama, oscurece al alma.
Disparando la muerte, sutil su fantasma.
Pasillos oscuros, abren su morada
Dejando al silencio, ser sombra de nada.
escondiendo estrellas titilando
temblorosas... entre tenazas de dedos.
Sus noches, un jardín de estrellas.
Que luce radiante, sin luz de farolas.
Dejando a la luz de la madrugadas,
cortar el silencio...
con silbidos secos, de tiros cegados.
El brillo del sol, acuna a la dama.
Que duerme excitada de pasiones frías,
Negocia, vestida en sus sueños...
El poder de todo… de polvo, de hierba.
En la cuatro esquinas.
Colocó semáforos de zapatillas,
Para reinar, su majestad de miedo.
Robando inocencia, matando decencia.
Oh manzana…que astuta devoras
la fragilidad humana…



















