lunes, 21 de septiembre de 2009

jueves, 17 de septiembre de 2009

Huellas


Un corazón de arena. Con sangre de agua y sal.
Quedo mirando las huellas lavarse, en la pleamar.
Mudo quedo el paisaje, en el silencio vacío.
Quedando solo un testigo, de huellas que ya no están.
Testigo tenaz de latidos. Que fluyen huellas... que no se irán.

Un corazón de arena. Con sangre de agua y sal.
Quedo parado en la arena, durante la pleamar.
Dejando mudo al paisaje, que en vano busco cambiar.
Y aquel silencio vacío, murmuro torrentes de vida
Marcando a fuego, las huellas que no se iran.

lunes, 14 de septiembre de 2009

Nido vacio


veintiuna quince de la noche, apago las luces.
Fumo el último tabaco de la noche en el balcón.
Contemplando la noche y ese misterio nuevo, que me llena de sueños en su inmensidad. Lentamente me despido de ella y entro… cierro el ventanal. Vacío los ceniceros…
Camino hacia las habitaciones de los chicos, ya solo por costumbre. Por primera vez en muchos años, están pulcramente ordenadas…sus camas vacías.
Programo el despertador del celular y sentada al borde de mi cama, escucho el silencio…

martes, 1 de septiembre de 2009

Se fueron...te fuiste


Tu mano pequeña, hacia su nido de niña,
En mis manos débiles, trémula y valiente.
Caminando juntas, años de la vida.
Tus ojos brillaban sonriendo en los míos.
Generosa alma de hermana, de hija, de madre y amiga.
Supiste cuidar con amor constante,
a los dos pequeños hermanos sin padre.
Marcaste el camino, el ejemplo de ser.
Siempre mas humana,siempre más constante,
siempre tan cercana.

El tiempo te pidió dar frutos.
Y generoso el vientre fecundo la vida.
Llenaste tu vida de risas de madre.
Colmando mi vida de sueño expectante.
Moños y vestidos, muñecas y juegos,
Garabatos...de pastas, papel y paredes.
Gritos y sonrisas, carreras y escondites.
Juguetes tirados, perdidos, hallados.
Olor a cocción del almuerzo esperado.

Recorro la casa, buscando el bullicio.
Las puertas cerradas, los muebles cubiertos.
El piso con polvo. Levanto del suelo una hebilla perdida.
Tiene mi memoria, tu sonrisa fresca, buscando esa hebilla,
Que se escapa siempre de tu pelo lacio.
La vida les ha llevado lejos. Lo cotidiano no será frecuente.
Pero seguirán conmigo, sonriendo en silencio.
Mientras por las noches, me acordare los cuentos,
Dibujando risas, que atrapan los sueños.
De aquellos berrinches, caprichos y llantos,
Terminando siempre en besos mojados, de narices rojas.
Cantos en la hamaca, los juegos traviesos, en la plaza grande.
Y tres niñas. La mayor me abraza y los dos pequeñas
Tiran de mis manos, para corretear. Bajando a los gritos en un tobogán.