
Tu mano pequeña, hacia su nido de niña,
En mis manos débiles, trémula y valiente.
Caminando juntas, años de la vida.
Tus ojos brillaban sonriendo en los míos.
Generosa alma de hermana, de hija, de madre y amiga.
Supiste cuidar con amor constante,
a los dos pequeños hermanos sin padre.
Marcaste el camino, el ejemplo de ser.
Siempre mas humana,siempre más constante,
siempre tan cercana.
El tiempo te pidió dar frutos.
Y generoso el vientre fecundo la vida.
Llenaste tu vida de risas de madre.
Colmando mi vida de sueño expectante.
Moños y vestidos, muñecas y juegos,
Garabatos...de pastas, papel y paredes.
Gritos y sonrisas, carreras y escondites.
Juguetes tirados, perdidos, hallados.
Olor a cocción del almuerzo esperado.
Recorro la casa, buscando el bullicio.
Las puertas cerradas, los muebles cubiertos.
El piso con polvo. Levanto del suelo una hebilla perdida.
Tiene mi memoria, tu sonrisa fresca, buscando esa hebilla,
Que se escapa siempre de tu pelo lacio.
La vida les ha llevado lejos. Lo cotidiano no será frecuente.
Pero seguirán conmigo, sonriendo en silencio.
Mientras por las noches, me acordare los cuentos,
Dibujando risas, que atrapan los sueños.
De aquellos berrinches, caprichos y llantos,
Terminando siempre en besos mojados, de narices rojas.
Cantos en la hamaca, los juegos traviesos, en la plaza grande.
Y tres niñas. La mayor me abraza y los dos pequeñas
Tiran de mis manos, para corretear. Bajando a los gritos en un tobogán.